CAMPANYA D'OPOSICIÓ A LA CONSTRUCCIÓ DEL TÚNEL D'HORTA : UN ANÁLISIS SOBRE EL TÚNEL D'HORTA
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RAONS PER DIR NO AL TÚNEL D'HORTA



Ha llovido mucho desde el año 1976, fecha en la que fue aprobado el P.G.M (Plan General Metropolitano), ni tan sólo teníamos instaurado el régimen parlamentario actual cuando se preveía que la región de Barcelona llegaría a albergar 11 millones de habitantes. Entonces se trazaron, entre las muchas infraestructuras viarias, los túneles de Horta .

Conviene recordar que desde la abertura de los túneles de Vallvidrera estos, quitaron clientela a los Ferrocarriles de Catalunya (más del 5%). En la actualidad los túneles sólo son utilizados por un 45% de, su capacidad, en cuanto a su impacto ainhiental , este no pasa por alto, al igual que el fuerte crecimiento urbanístico de alto estanding campos de golf etc, que se han multiplicado al otro lado de Collserola en tierras del Vallés hasta entonces agrícolas.

El predemocrático P.G.M no puede ser impuesto a los ciudadanos como modelo, si no obsoleto, si fuertemente cuestionable, y menos con métodos que huyen de la pedagogía de la corresponsabilidad ciudadana, por otra parte imprescindible para resolver los problemas ambientales que se ciernen sobre cada uno de nosotros, El Gobierno de la Generalitat de Catalunya no puede ignorar estudios científicos y tratados internacionales pero menos a sus administrados , sobretodo de los más débiles y desprotegidos, personas de la tercera edad, niños y generaciones por venir.

La política tendiente a proteger el medio ambiente requiere de un compromiso más duradero, de otra manera de decidir en política, diferente al viejo criterio decimonónico. Es, pues, imprescindible incrementar la participación directa donde los interesados más afectados son escuchados sin mediaciones impuestas por los clichés más directos establecidos por los partidos políticos.

Todo esto viene a cuento porque somos 25 los grupos ecologistas y vecinales, entre los que se encuentra las federaciones de Ecologistas en Acció de Catalunya, y la de Associacions de Veins de Barcelona, y grupos como ADENC, DEPANA etc., los que damos apoyo al Manifiesto sobre Collserola (hecho público la pasada primavera) en el que, aparte de pedir una Ley de Protección de Collserola (que debiera aprobar el Parlament de Catalunya), apostamos por reclamar la supresión del P.G.M, del proyectado túnel de Horta, Central y de la vía de la Cornisa. Y queremos ser escuchados y que se nos tenga en cuenta.

Con prácticamente un cuarto de siglo de historia detrás, el P.G.M no puede seguir imponiendo un modelo de crecimiento de tan ingrata memoria en tantos barrios periféricos. Es preciso reelaborarlo, puesto que en estos barrios, fruto del crecimiento desmesurado de la gran metrópoli, los vecinos luchamos para conseguir paliar los más que graves déficits que el P.G.M suponía, entre ellos el de transporte colectivo.

Es por ello que vemos perniciosa y absurda la propuesta de la Generalitat de perforar nuevamente Collserola, esta vez por la Vall d'Horta. Es preciso recordar el fuerte incremento de la polución que ha traído a esta Vall la obertura de la Ronda de Dalt que junto con la avenida del Estatut sufren ya severas congestiones periódicamente.

El tipo de crecimiento impuesto actualmente provoca, entre otros males, el ya incontestable Cambio Climático que depreda el medio ambiente, afectando los ecosistemas naturales y lesionan la salud pública. Todos los modelos climáticos apuntan a ciclos estacionales previsiblemente más cálidos.

Es alarmante que la Generalitat, y especialmente su Departamento de Medio Ambiente, en teoría máximo garante de la calidad del medio ambiente en Catalunya, el que no haya entendido a lo largo de estos años el significado y la necesidad de lo que representa, para las futuras generaciones y para la auténtica calidad de vida, un desarrollo sostenible.

Mientras que los responsables de tráfico de Barcelona, al igual que en tantas otras grandes ciudades, consideran la irracionalidad del uso del transporte privado, por su desmesura (nunca tiene bastante, cuanto más recursos y infraestructuras se destinan al transporte privado, más depreda), mientras se hacen públicas las intenciones de agujerear una vez más Collserola (pulmón del área metropolitana de Barcelona), la mortalidad en la ciudad fluctúa paralelamente a los índices de polución con unos costes económicos alarmantes para las arcas de la Seguridad Social, en vidas humanas, enfermedades, tratamientos y horas de trabajo perdidas.

Es responsabilidad de las administraciones facilitar herramientas para que la ciudadanía disponga de mecanismos de control para prevenir los riesgos de decisiones tomadas en base al puro interés económico. Previsiones como la del Túnel de Horta sin duda han de ser suprimidas del Plan de Ordenación Municipal, puesto que alienta a un tipo de consumo que la cultura predominante impone sobre el medio natural del que el ser humano se ennoblece, toma salud, conocimiento, aliento para resistir y aire puro y limpio para respirar.

Según un estudio de la OMS (Organización Mundial de la Salud) hecho público en el verano de 1999, se calcula que las muertes por contaminación provocada por el transporte rodado son superiores a las ya sangrantes de los accidentes de tráfico. Se calcula que unas ochenta mil persones mueren al año en toda Europa a causa de enfermedades relacionadas con la polución. Los autores del estudio relacionaron con la contaminación un alarmante número de muertes prematuras, un gran número de casos de bronquitis infantil, de ingresos hospitalarios por infarto y una avalancha de ingresos en urgencias por ataques de asma. Del mismo estudio se desprende también que las consecuencias del tráfico rodado en la salud son peores que las provocadas por el resto de contaminantes habituales presentes en el aire.

Por otro lado, los males sobre la vegetación, el ruido, y las dificultades que impone con incuestionable dominio sobre caminantes o ciclistas, montañas de residuos de difícil reciclaje son otros problemas que la cultura de la superioridad del transporte privado impone en detrimento de la calidad de vida. La profunda convicción de los cambios necesarios para abandonar la insostenibilidad ha de impulsar a todas las administraciones públicas (la Generalitat de Catalunya no se escapa) a no ahorrar esfuerzos y sobretodo a no caer en el derroche que esta cultura representa.

Intenciones como la propuesta de construcción del Túnel de Horta, caso de prosperar, no hará más que ratificar la dejadez y el reiterado desprecio sobre los espacios naturales de Collserola manifestado por las administraciones, puesto que, a todas luces, parece que la Generalitat sólo se acuerda de Collserola, pulmón del Área Metropolitana de Barcelona, para agujerearlo.

Barcelona, 18 de diciembre de 1999

Col·lectiu Agudells - Ecologistes en Acció de Catalunya